sábado 14 de mayo de 2011

8 de junio

Llegado el momento de cenar, el viejo preparó sopa de estrellas y alitas de pollo crujientes. Dispuso tres cubiertos sobre una mesa desnuda, sin mantel alguno. En dos copas vertió vino blanco de aguja enfriado en la nevera desde el día anterior, y en otro vaso ancho y liso, zumo de uva y manzana. Una de las servilletas era roja, con un enorme dibujo desgastado de Micky Mouse en el centro.

Colocó la fuente de las alitas de pollo en el centro de la mesa y sirvió la sopa. Sorbió la suya despacito, sin prisa alguna, mirando constantemente cómo se iba enfriando la que nadie tomaba en los otros platos. Al terminar, bebió de un trago el vino de su copa. Dirigió la mirada hacia la servilleta con el famoso ratón y se esforzó por dibujar una sonrisa, que surgió extraña y fingida. Tomando de la fuente una de las alitas con su mano derecha, la devoró parsimoniosamente, rebañando con tenacidad hasta dejar los huesos limpios.

Echó un poco más de vino en la copa, que volvió a beber de un solo trago, al igual que todas las siguientes copas hasta terminar completamente la botella. Luego se derrumbó sobre la mesa y sollozó amargamente durante mucho tiempo. No tardó en caer dormido. El zumo de uva y manzana permaneció templado hasta la mañana siguiente. Nadie tocó el contenido de la otra copa.

Como cada año, por esa fecha, el viejo buscaba en vano recordar la última de las cenas que disfrutó en familia, sin lograr otra cosa que profundizar más y más en el pozo sin fondo en que se había convertido su solitaria existencia.

8 buscadores de belleza opinan:

  1. La autocompasión no es la mejor manera de paliar la soledad, seguramente, a pesar del dolor, le resultaba más soportable beber solo que acompañado.
    Nos seguimos leyendo.

    ResponderSuprimir
  2. La autocompasion de vez en cuando no es dañina.A casi todos nos gusta llamar la atención y recibir consuelo como niños que lloran y son consolados por sus padres y desde ese momento saben que llorando lo tienen fácil. Pero cuando la autoconpasion se alarga en tiempo es un cáncer que mata la felicidad.

    El abuelete , aparentemente solo se autocompadece el 8 de Junio.parece que está fecha le mata. Es una pena.

    MNEIAE

    ResponderSuprimir
  3. Un relato cargado de añoranza y tristeza. Escrito de forma cercana, actual a la sociedad de hoy en día.
    Un personaje al que hay que escuchar, respetar...aunque tambien hay que recordarle que la esperanza no termina hasta que uno no quiere.

    Saludos, genial post.

    ResponderSuprimir
  4. A veces, poner una mesa para tres, te ayuda a escapar por un instante de la soledad

    ResponderSuprimir
  5. y ponerla para dos también ,mi querida María.


    Tano

    ResponderSuprimir
  6. No sollozo amargamente, asumo mis decisiones, acertadas o no, cargo con el peso de las mismas... y elijo sonreír.

    Soy viejo... soy sabio, soy niño, soy idiota o brillante, meras descripciones que no hablan de mí.

    La soledad, el ser solitario...hay un amplio abanico de estados por el camino.

    Y a fin de cuentas, si luego de toda mi cháchara termino llorando, será bueno, porque significa que aún siento.

    ResponderSuprimir
  7. Por cierto Sr.Sabadell, me gustó y mucho la sencillez del texto.

    Dice tanto entre líneas.

    Gracias: como cada vez que le leo, me regala universos.

    ResponderSuprimir
  8. Un hombre solitario que con el paso del tiempo se convierte en un viejo solitario cuya vida estuvo marcada y dirigida por una servilleta roja con un dibujo de Mickey Mouse, la servilleta de su hijo, que ya crecido toma el camino de su propia existencia. Y el viejo, ahora, totalmente solo llora profundamente la inmensa nostalgia que deja la ausencia del que fue poseedor de esa dulce servilleta

    ResponderSuprimir