La vida de Catherine Gonon sigue siendo un impenetrable misterio. Los únicos datos fiables que han podido conocerse de esta enigmática mujer corresponden a dos periodos extremos de su corta existencia: sabemos que cursó estudios elementales en su localidad natal, Drancy, y sabemos también que desposó a los 29 años con el teniente Hume Ross en una improvisada capilla del hospital de campaña que los británicos habían levantado en Asuán. Catherine Gonon fallecería minutos después de la ceremonia a consecuencia de la tuberculosis. El resto de su vida, ya legendaria, está formada por una enmarañada sucesión de conjeturas de dudosa fiabilidad, y una extraordinaria alineación de sucesos que complican aún más el trabajo bibliográfico que nos hemos empeñado en llevar a cabo.
Así, como ejemplo de los múltiples escollos que ha de afrontar el investigador, nos encontramos con la inexistencia de testimonios familiares, toda vez que sus padres y hermanos, de origen judío, fueron deportados al campo de concentración de Flossenbürg por los nazis, donde fueron exterminados. Sí constan vestigios poco relevantes de su niñez: generalmente recuerdos inconexos del maestro de escuela, de los alumnos con quienes compartió juegos en el patio, o de vecinos que confesaron en su momento haberla tratado. En cualquier caso, como ya hemos advertido, no son sino remembranzas muy difusas sobre las que el devastador paso del tiempo ha ejercido su invariable molienda.
Pudiera pensarse que el testimonio de su esposo, el coronel Ross de la RAF, sí aporta alguna revelación sobre los pasos de su malograda (y breve en el tiempo) esposa. Y ciertamente así es: a él se debe fundamentalmente la leyenda y misterio que rodean a esta extraordinaria mujer. De ser ciertas sus afirmaciones, fue Catherine Gonon en 1917, y no Rosita Forbes en 1921, la primera mujer capaz de adentrarse en la mítica ciudad prohibida de Kufra, donde convivió con los sanusí, lo que lleva a pensar que se convirtió al islamismo. El rastro que corrobora esta singular historia se encuentra en los registros de la lejana ciudad de Keren, donde un soldado italiano traza una cruz junto a una identificación beduina y escribe a continuación con trazo trémulo: "Mi sembra che una delle donne è francese". Siguiendo con el testimonio del coronel Ross, la salud de Catherine debió hacerse añicos allí en Eritrea, motivo por el que fue abandonada por los beduinos. Durante un mes, tiempo que debió parecerse más a un infierno que a un viaje, la joven remontó el río Arbara hasta Asuán, donde fue recogida por un destacamento militar y trasladada con urgencia al hospital de campaña. Nada pudo hacerse por ella. Sobrevivió quince días más, y tal era su fuerza y belleza que enamoró al joven teniente que la cuidaba, de quien aceptó su proposición de matrimonio (hecho que nos conduce a pensar que deseaba morir cristiana). Poco antes de fallecer, de acuerdo siempre a las memorias del militar, Catherine Ross regaló a su esposo una pequeña bolsa de tela donde guardaba la simiente de la más extraña flor que nunca antes hubiese conocido. Aquella flor habría de convertirse en el recuerdo más vívido de Hume Ross hacia su esposa, quien habiendo dicho esto, le asió con fuerza de la mano, sonrió bajo la triste luminosidad del quinqué, y expiró.
¡No sé que pensar! qué historía más triste ,a la vez que extraña.Todo es misterio, ella, la simiente que dejó....me deja mal sabor.
ResponderSuprimirAtiles
Drancy su localidad natal. Una localidad y comuna de Francia, Que durante la Segunda Guerra Mundial, funcionó en Drancy un campo de concentración. Paradojas de la vida, ya que sus familiares fueron deportados al campo de concentración de Flossenbürg por los nazis,en la región del Alto Palatinado, en el Estado de Baviera, Alemania.
ResponderSuprimirLa historia dice que Rosita Forbes en 1921, fué la primera mujer capaz de adentrarse en la mítica ciudad prohibida de Kufra. Pero el trazo trémulo del italiano junto a la identificación beduina " Mi sembra che una delle donne è francese " (me parece que una de las mujeres es francesa)
Rosita Forbes era Inglesa y Catherine Gonon era francesa.
Queda por descifrar al coronel Ross.
Lo que más me intriga es la extraña simiente, quizás es una flor que no queremos ver.
Cada vez es más interesante y inquietante entrar a leerte
ResponderSuprimirEs desconcertante ,este texto,al igual que el anterior.Usted quiere que pensemos que nos estrujemos la mente ..o ¿qué intenta con este tipo de textos? ¿Desconcertarnos?
ResponderSuprimirTano
Me ha gustado mucho el texto.Siga así
ResponderSuprimirSilvia
Un poco oscura la línea de su nuevo estilo,con lo que nos agasaja.
ResponderSuprimirSonia
Practicamente no nos cuenta na de na de los personajes, sólo nos describe algunos lugares y poco más .
ResponderSuprimirToni
Creo Tano que busca exactamente eso.....
ResponderSuprimirUn toque misterioso en nuestra vida hace de ella que sea interesante...
ResponderSuprimirMNEIAE
Qué listo eres Ja.! Me encanta tu narrativa
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