El primero de los tres crímenes que el inspector Dawson no pudo resolver se produjo al poco tiempo de incorporarse a la comisaría de Pentyrch, en Gales. El boticario, durante su paseo matinal diario por Garth Hill, encontró el cuerpo sin vida de la joven Susan Verner. El estudio forense fue incapaz de observar señal alguna de violencia en el cadáver, y dictaminó que la causa posible de la muerte había sido la ingesta masiva de un jarabe hecho con pétalos de una rosa proveniente de África. Este crimen, pese a haber suscitado la curiosidad del entonces joven inspector Dawson, permaneció sin descifrarse por mucho tiempo, pese a que el agente, en las primeras fases de la investigación, descartó que Susan Verner cometiese suicidio: se trataba de una chica divertida, simpática, bien agraciada, cuyo perfil psicológico no concordaba con alguien capaz de ingerir esencia de pétalos de rosa africana antes de salir a pasear tranquilamente por Garth Hill en espera de la muerte.
El segundo de los tres crímenes que el inspector Dawson fue incapaz de aclarar se produjo, esta vez, en el distrito de Hammersmith, al oeste de la conurbación de Londres, siendo él un veterano agente de Scotland Yard. Una anciana, algo cenceña y de carácter hirsuto, apareció en su casa un lunes por la mañana con la cabeza destrozada a martillazos. La mujer halló tan espantosa muerte mientras cosía en su sillón favorito. No dejó herederos ni en la vivienda se echó a faltar cosa alguna. Tampoco se encontraron huellas. El inspector Dawson desconfió de una vecina, pero jamás pudo aportar prueba incriminatoria alguna en su contra. Al cabo de unos meses, el asunto fue archivado en los sótanos del número 4 de Whiteall.
Finalmente, el tercero de los crímenes que el inspector Dawson no descifró hubo de producirse en los aledaños de la pequeña localidad de Higham, en Kent, a pocas yardas de distancia de Gadshill Place. Fue, con seguridad, el más inquietante de los tres crímenes, porque el asesino pudo ser visto, creemos que nítidamente, por el inspector Dawson, entonces ya retirado de Scotland Yard. Éste, que en los momentos de perpetrarse el delito se hallaba azuzando el fuego de la chimenea de su hogar, al oír un estrepitoso ruido proveniente de la puerta principal se alzó del fogón y volvió la mirada hacia la entrada. Fue entonces cuando sospechamos que pudo ver con claridad el rostro del asesino: justo en el preciso instante en que éste le abatía con las dos certeras balas que impactaron mortíferamente contra su pecho.
Gracias por hacernos viajar por la historia.
ResponderSuprimirUna vez más nos demuestra tú intelectualidad.
ResponderSuprimirFelicidades
Ver la muerte en los ojos de tu propio asesino y no poder hacer nada y pasan fugazmente los crínes no resueltos y él suyo propio
ResponderSuprimirAnte los ojos de su propia muerte ,supo quién era el asesino.Nos ha dejado con un mal sabor de boca ,con ese final.....
ResponderSuprimirTano
Los tres crímenes del inspector Dawson sin resolver ..¡qué paradoja!.los resolvió costándole su propia vida.
ResponderSuprimiratiles
El primer crimen permaneció sin descifrarse mucho tiempo, pero se resolvió o no?
ResponderSuprimirEl segundo una anciana muerta a martillazos ... uff ... caso sin resolver
y el tercero su propio asesinato... no sería un compañero suyo que descubrió que era él el asesino anterior? y éste intento agredirle con el atizador de la chimenea y le abatieron a tiros...
Vaya una partidita de "CLUEDO"
MNEIAE
No haga conclusiones Mneiae.elúnico crimen resuelto es el del propio detective, en ninguno de los casos, el escritor no deja con la intriga de si se resolvieron o no .Dá por hecho que los dos primeros se quedaron sin resolver.
ResponderSuprimirRicardo
Qué fastidio tener que morir para descubrir al asesino, por decirlo suavemente.
ResponderSuprimirSiempre amenos e interesantes tus textos.
Hasta pronto.
y no va a seguir??
ResponderSuprimirMaría!!! tú misma. Crees que esto tiene pinta sde continuar.Si muerto el perro se acabó la rabia,dicen en mi pueblo.
ResponderSuprimirAtiles
¿Son asesinos diferentes? o¿quiere llevarnos a la confusión?
ResponderSuprimirAngelines
Usted Dice: El más inquietante de los tres crímenes, porque el asesino pudo ser visto, creemos que nítidamente, por el inspector Dawson.
ResponderSuprimir¿Y cómo puede saber que el inspector lo vió. Acaso fué usted?
Arturo
Mira como Jack el Destripador. Nunca se descubrio quién era!!!!!!
ResponderSuprimirSe descubrió el nombre que no es poco, Jack.
ResponderSuprimirNina