lunes, 27 de agosto de 2012

El final de una historia que trata sobre varios años de acoso sistemático

Mensaje por email remitido por R. R. a un confidente, P., y con el que pretende dar por finalizada su repugnante campaña de acoso y difamación hacia mi persona, emprendida años atrás bajo los nombres falsos de María López Cabrerizo / Soledad Cabrerizo / Tremenda Verdad y quizá algunos más de los que no tengo conocimiento o recuerdo. 

"Desde que me avisaste el viernes de lo que Javier iba a hacer (se refiere a una denuncia que yo tenía escrita y preparada para ser cursada de inmediato ante la policía y de la que P. era conocedor), he pensado en mi familia y en todo el daño que les iba a causar mi locura. Borré todos mis perfiles de Facebook, no quiero saber nada de nada. Solo quiero pensar en ellos y en el daño que me estoy haciendo a mí misma y a los demás. Solo quería que Javier supiera lo mucho que le quiero y con qué gente se rodea. Con él son todas muy cariñosas y buenas, pero por la espalda le están engañando y él no se da cuenta. Puedes pedirle que me perdone y que jamás sabrá nada de mí nunca más, pero que tenga mucho cuidado con las mujeres que le rodean: no son de fiar. Se lo puedes hacer llegar, a mí me da vergüenza. Gracias y lamento todo el daño que he causado."

Contrasta este mensaje con el tono de los mensajes anónimos y comentarios que, por el contrario, acostumbraba a verter, algunos de cuyos ejemplos (tengo almacenados más de cien) reproduzco aquí para conocimiento del lector:

  • "Las 4:05 buena hora para mandar mensajes. Con la de mujeres que estas mintiendo y que solo debes encontrarte por las noches para calentártelas asi. Espero que en tu viaje a Chile este año no te pase lo mismo que el ultimo que hiciste. Por cierto ya tengo otra en mi lista de amistades. Que pena no saber en quien confiar señor sabelotodo"
  • "Son comentarios de mujeres a las que Javier ha engañado, así que es él mismo quien los borra por que no le conviene que eso se sepa"
  • "El gran Javier que no permite que nadie ponga en duda su palabra. Permite que sus amistades hablen de el a sus espaldas por llevarlas a la cama"
  • "El hombre que va de duro y resulta que es un calzonazos. S***** te pone a parir y agachas las orejas y eso que solo has visto los mas delicados de los mensajes que si vieras los otros"
  • "Ahora quien miente? No dices que soy mentirosa porque no los dejas y que vea la gente lo mentirosa que soy? O prefieres ocultarlos y así acostarte con ellas?"
  • ""Me encanta ver lo que tu no ves. Aqui nadie quiere relacionarse publicamente contigo, les da vergüenza  Prefieren actuar como tu, a tus espaldas y jugar contigo. Es lo que haces con ellas verdad? Jajajajaja"

Por increíble que parezca, empleando su nombre real, R. R. siempre remitió mensajes o comentarios  en foros y blogs defendiéndome frente al aluvión de críticas acerbas que ella misma (en unión a alguna otra persona), desde su personalidad oculta, profería sin descanso para difamarme.

Esto dio comienzo en el año 2009, tras un viaje a Chile, cuando una mujer de ese país, con quien mantuve correspondencia previa desde 2006 y a quien designaré como C., sintiéndose despechada y engañada tras quedar conmigo, decide publicar los emails, relatos ficticios y fotografías privadas que habíamos intercambiado de manera intermitente. De este asunto ya hablé en su momento. La razón de todo ello está en que C. se siente traicionada por dos circunstancias: una, que le oculto que permaneceré unos días en Santiago de Chile una vez que me despido de ella: no sentía deseo alguno de volverla a ver, huelga decirlo, y si acepté la cita fue por la sola razón de que creía estar en deuda con ella por los muchos buenos momentos de aquel pasado epistolar. Se trataba de una mujer por quien yo no podía sentirme atraído físicamente, guste o no saberlo; y dos, la noticia que C. tuvo del flechazo brutal que había surgido entre una mujer, que designaré como M., y yo, durante mi participación en un certamen literario al que acudí en Santiago y que fue la razón última de que permaneciese en esa ciudad un fin de semana completo (huelga decir que aunque M. no hubiese surgido nunca, C. no me habría vuelto a ver ni en ese instante ni en ningún otro posterior, como siempre pretendió). No sé por qué todo esto extraña a nadie, a mí me parecen circustancias de lo más habituales. Además, cuando en la vida de un hombre surge una mujer como M., no se dispone de parapeto alguno tras el cual poder refugiarse de su poder. De hecho, solo cabe una actitud, o eso interpreto yo: rendirse maravillosamente a la magia que, a través de ella, concede en ese momento la vida misma. En todo caso, este circunloquio viene a cuento por la vergonzante actitud de quienes, como R. R., hicieron uso del blog de C. para emprender desde allí una horrenda campaña, barriobajera y despreciable, de acoso y difamación, en la que se llegaron a verter contra mí repugnantes insultos y actitudes poco menos que demoníacas sobre mis relaciones con las mujeres, cosa que, en todo caso, forma parte exclusivamente de mi vida privada y a nadie más interesa. Si mi actitud alguna ofensa o malestar produce en alguien en concreto, entiendo que siempre es algo que podemos llegar a hablar con inteligencia y prudente ejemplaridad. Pero está visto que en el mundo actual es mucho más atractivo el chismorreo indecente y mendaz. 

Una vez que C. cerró a cal y canto su blog, alarmada con la sinvergonzonería de los comentarios allí reflejados, cada vez más horrendos y desmedidos, R. R. hubo de proseguir su campaña de odio contra mí en páginas alternativas. Últimamente había restringido sus andanzas a Facebook y a los comentarios anónimos que me remitía a través de esta misma página.

En el mes de julio descubrí finalmente que era R. R. quien estaba tras los anónimos del blog, debido a un desliz suyo (remitió uno de los anónimos desde su lugar de trabajo, como consta en todos los registros de este blog). De esta circunstancia ya comenzaba a tener semanas antes alguna sospecha (que me resistía a creer) porque la anónima acosadora parecía conocer algunas circunstancias de mi vida actual en Madrid (por ejemplo, ciertos viajes futuros, mi número de móvil con whatsapp, etc.), circunstancias que yo había revelado en confianza a muy pocas personas, siendo R. R. una de ellas, por la amistad que nos unía. 

Señalar que, deseoso como estaba de disponer de más pruebas sobre su identidad, urdí una sutil y astuta trampa al interponer en Facebook un falso perfil, jugoso para ella como fruta fresca del árbol. Por descontado que mordió la fruta alborozada sin sospechar en absoluto sobre quién estaba detrás de ella: esta intencionada trampa fue la que terminó por proporcionarme todas las pruebas demoledoras que necesitaba para actuar diligentemente en su contra a través de la Justicia. 

Finalmente, para concluir ya con esta horrible historia, diré que yo consideraba a R. R. mi amiga y le tenía un profundo afecto, y que la ayudé mucho a superar determinados problemas personales en los que siempre encontró en mí una mano tendida y alguien con quien hablar o buscar consuelo anímico. Por eso son inconcebibles para mí las razones por las que ha actuado ocultamente buscando mi descrédito y el de  terceras personas. Ella sola, y nadie más, se ha bastado para convertir mi afecto en repudio. 

No obstante todo lo anterior, aunque no haya mediado ningún intento por su parte de reparación pública hacia mi persona o contrición sincera, he decidido mantener en suspenso la denuncia que ya tenía formulada y en vísperas de cursar. La suspensión de esta defensa lógica de mi honor podría verse revocada si vuelvo a detectar una sola de las actitudes que he expuesto aquí someramente y que tanto cansancio psicológico me han producido a mí y a otras personas en los últimos años.

2 comentarios:

  1. Siento mucho toda esta situación y me alegra que al final se haya podido resolver de una manera aceptable. Decir que a mí personalmente me ha afectado bastante psicológicamente lo que he leído sobre ello por interntet y muchas de las cosas que he recibido por este medio de las personas cuyos nombres se citan al principio de esta entrada.
    Quiero dejar aquí constancia de que mis actitudes hicieron daño a Javier y todo su entorno y siempre llevo eso conmigo como algo irreparable en mi vida. Dejo aquí mis disculpas públicas por todo lo malo que hice y el daño que todo ello haya podido causar en cada una de las personas afectadas. Intento reparar en la medida de lo posible estas conductas en mi vida, algo que me está costando.
    Gracias a todos los que algún día me puedan perdonar.

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  2. MI QUERIDO AMIGO, NUNCA PENSÉ QUE EL DEJAR DE ESCRIBIR EN TU MARAVILLOSO BLOGS,FUERA DEBIDO A ESTE HECHO,
    ESPERO Y DESEO DE CORAZÓN QUE SEA YA PASADO Y VUELVAS A DELEITARNOS CON TUS CUENTOS.

    BESOS MILAGROS.

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